La minoría no tiene cabida en la estructura del PJ a la sombra del alperovichismo. Si existe, no se reflejará en la futura composición partidaria. Y si hay díscolos, serán expulsados. Es lo que se hará evidente a partir del adelantamiento de la elección de renovación de autoridades del PJ provincial, confirmada por el gobernador, José Alperovich, cual si fuera una decisión inocente, puramente técnica; pero nada más alejado de la realidad. Los comicios, que se harán este año y no en marzo -como correspondía-, tienden a fijar el círculo de lealtades políticas, porque aquellos que integren el consejo provincial y el congreso partidario -tal como viene ocurriendo desde que el mirandismo se instaló en el PJ en los 90- son los que tendrán mejores chances de ocupar puestos expectantes en una eventual boleta oficialista o en en listas bendecidas con el acople. ¿Por qué? Porque ningún dirigente peronista que se precie de tal y que esté en el gobierno -o quiera llegar a él, como ocurrió con Julio Miranda- dejaría fuera de las estructuras institucionales del Estado a los que integren los cuerpos del PJ. Así se reafirman fidelidades. Además, cabe preguntar qué pasará con Fernando Juri, Germán Alfaro y Stella Maris Córdoba, que hoy están en el consejo, ya que la minoría desaparecerá.
Para reafirmar fidelidades y acabar con la minoría
Análisis.